Llevo en mi desnudo
una puntada exenta
de cicatrices.
Los inviernos ennegrecieron
cada última coincidencia.
Y en el desvelo veo
hartos pecados vivos,
tuyos, ajenos.
La pereza desató sin temor
este presente falaz y
trajo a mi desnudo
otra cicatriz exenta
de puntadas.
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